Sobre "Infraestructuras feministas" y "Herramientas convivenciales"

A través de Sursiendo, me entero de ciertas sesiones sobre infraestructura digital.

Está claro que necesitamos narrativas que sensibilicen sobre el tema y entiendo y apoyo esa aproximación feminista vs. tecnologías del patriarcado. Sin embargo, prefiero las “tecnologías o herramientas convivenciales” o las “comunicaciones libres” que, según mi criterio, atienden también a los ecolobits, a la accesibilidad web, a la justicia lingüística y a la igualdad económica.

Pero bueno, más o menos hablamos de lo mismo, de ese nuevo (y al principio incómodo) paradigma que propone la cultura libre (en este caso, la digital).

Es una pena que no haya transcripción y que no se haga uso de descripción de imágenes (no puedo impulsarles la publicación).

Transcribo un poco para hacer más convivenciales las infras feministas :wink:

¿Cómo pueden primar más esos acuerdos, esos procesos de relacionamiento?

Desmontar esas ideas tiene que estar sostenido por todo un discurso pedagógico que se vuelve desgastante. Estamos acostumbradas a que las infraestructuras funcionen bien y no las veamos. Son casi invisibles, como ausentes. Y estas otras infraestructuras feministas se manifiestan de una u otra manera y, generalmente, es a través de las fallas porque los cuerpos que las sostienen son pocos. Cuando estamos acostumbradas a que nos lo entreguen todo listo y funcional, hay una invisibilización del trabajo. Puede ser muy abrumador…

Hay resistencias y, muchas veces, compañeras prefieren quedarse con las herramientas tradicionales. Es desgastante. En el camino, empiezan a decir que quieren volverse a donde estábamos antes. Cuando nunca llegamos a estos propósitos nos sentimos perdidas y hay un cierto desconcierto.

Si tu propósito en el uso de infraestructuras feministas no es también el del grupo, puede llegar estorbar procesos. No podemos descartar el impacto de no querer decepcionar y no querer quedar mal entre quienes estamos trabajando.

En el tranfondo de lo abrumador, de la frustración, del desgaste, pareciera que estamos tan acostumbrades a unas prácticas que queremos que las infraestructuras feministas no fallen nunca, que estén por fuera del proceso mismo, de lo que estamos haciendo. La tecnología es vista como la herramienta que nos ayuda y, cuando no nos ayuda, qué frustración…

La promesa tecnológica de eficiencia y facilidad tan normalizada en la tecnología comercial y patentada, causa algunos problemas cuando tratamos de construir procesos alternativos: tecnología, infra… Cuando esas prácticas nos están exigiendo productos limpios, puros, exitosos, genera displacer.

Otro aspecto de la frustración viene porque las infraestructuras feministas y la comprensión de su importancia va a ser más fácil para unas que para otras. Es un tiempo que no tienen, es un robo, tal vez es una exageración, no es de gozo y es visto como obligatorio. Y necesitan mayor acompañamiento. Hacer exploración y jugar es más importante. Llega a ser una dinámica muy difícil, donde hay decepción y, sí, hay juicios porque no has podido.

Cuando la frustración, el displacer, lo abrumador, la tensión están presentes, luego no hay la confianza ni existe un espacio en el que abordarla. Se generan tensiones que son difíciles de resolver al no sacarlas, ponerlas en diálogo y compartirlas. De entrada, condenamos a las infraestructuras feministas a que hagan más ruido de lo que (inaudible).

Cuando pensamos en infraestructuras feministas se genera una expectativa: que no solo sirva a un pequeño grupo. Queremos que sea un tejido que pueda sostener a muchas. Está bien que desarrollemos infraestructuras feministas ya que esos anillos al dedo creados por el patriarcado nunca caben en nuestros dedos.

Fuente: https://numun.fund/las-tecnologias-que-sonamos-son-feministas/

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